Este escrito quiere informar de un hecho que afecta a una parte muy sensible de la Fundación: el cierre del Servicio de Residencia.
Desde sus orígenes, la Fundación ha estado vinculada al acompañamiento de las personas mayores del Barrio Gótico. En el libro de Actas de la Fundación, al Acta del 21 de enero de 1988 se escribe “La Sra. Pilar Malla presenta la petición de un piso grande para 7 o 8 viejos…”. En el Acta de 22 de junio del mismo año, dice “Francesc Borrell explica el proyecto de residencia de viejos de la casa del c/Rull;” Finalmente, el 25 de abril de 1991, consta que el Ayuntamiento y la Generalitat han dado su permiso de apertura.
Este fue el trayecto fundacional de la Residencia Llar la Mercè. Un recorrido de 35 años. Y este ha sido nuestro camino de acompañamiento de vecinos y vecinas del Barrio Gótico, en su viaje hacia un envejecimiento dependiente. Este camino lo emprendimos entonces con más voluntad que pericia, pero estuvo claro, ya no lo dejaríamos nunca más. Cuando menos, esta es la voluntad de FIBS, y por eso los objetivos fundacionales lo recogen.
En la medida que hemos ido avanzando en este camino, nos hemos ido adaptando a las necesidades de los servicios. Adaptándonos las personas, y adaptando un edificio centenario, poniendo toda la ilusión y poniendo todos los recursos personales y económicos que han sido necesarios.
El resultado ha sido de unas mejoras que han acontecido de facto una rehabilitación integral del edificio.
La vocación de FIBS es, desde la creación de la Fundación, una vocación de servicio público. Podíamos haber elegido el camino de las entidades privadas que resuelven al final, prestando los servicios y cargando los costes a los usuarios vía tarifes. FIBS desde el primer día optó por el servicio público, trabajando junto a la Administración con los Convenios y los Conciertos, siguiendo la evolución de una Administración que también ha hecho su camino.
FIBS ha ido siguiendo, forzosamente, este camino que nos ha ido marcando la Administración, de la que hemos dependido en todo momento.
En este seguimiento de la Administración ha llegado el momento que, muy razonablemente, ha puesto unas condiciones sine-*qua-*non que nos han situado en un callejón sin salida, o sea, sin salida.
El impedimento está en que tenemos un edificio que no permite la adaptación imprescindible para acoger un servicio residencial, ni acreditado, ni privado, que cumpla con todas las normativas en vigor y previstas. Las exigencias -como he dicho- muy razonables, ya no dependen ni de la voluntad de adaptación, ni de los recursos a invertir. En pocas palabras, tenemos un edificio que no permite la adaptación imprescindible para acoger el servicio residencial acreditado y concertado que nos obliga la Generalitat.
Jefe de las alternativas teóricas posibles podría conseguir los permisos de funcionamiento, ni la Acreditación, ni una nueva Licencia de Actividades, ni el cumplimiento de las exigencias del Código de Accesibilidad vigentes. Todas las Normativas vigentes nos impiden continuar con el Servicio de Residencia.
De esta situación y de las consecuencias que se derivan, quienes firmamos directamente o a través de nuestra Gerencia, hemos informado debidamente y ahincadamente al Departamento de Derechos Sociales e Inclusión y su consejera. Todas las gestiones y recursos, personales y escritos, han encontrado solo líneas rojas que no se podían traspasar.
A la vista pues que el único camino posible era la del cierre del recurso, la decisión, nuestra y del equipo de Dirección, previa información al Patronato, ha sido encaminada a hacer un cierre con el mínimo perjuicio a los usuarios, a los trabajadores/as afectados/as y a la Fundación. La vía a seguir será la de los acuerdos posibles.
Ya puedo asegurar y garantizar que los usuarios tendrán una alternativa buena, competente, solvente y de continuidad dentro del Barrio Antiguo de Barcelona.
A todas las otras partes afectadas les tengo que decir que, nos moveremos por la vía de los acuerdos, dirigidos, como corresponde, por nuestro equipo directivo siguiendo las pautas y normas que prevé la Ley en estos casos.
Y ya desde ahora, quiero agradecer a todo el personal afectado, su esfuerzo diario y su compromiso. Algunos desde hace muchos años. Y casi todas y todos en circunstancias difíciles. Aquel esfuerzo derivado de su contrato y aquel que no se pone en letra y que es lo más importante, aquel que nace del sentimiento de la vocación y ternura en las tareas, al contacto con las personas más débiles y vulnerables.
En cuanto a la Fundación, continuaremos con nuestro compromiso fundacional de acompañamiento en las diferentes formas en que hoy se nos presenta la vulnerabilidad de las personas de nuestro Barrio Gótico.
Con la máxima cordialidad posible, la/le saluda bien atentamente,
Josep Maria Puig y Puigdomènech
Presidente

